jueves, 5 de marzo de 2015

POCO DINERO, MUCHA CREATIVIDAD



El ser humano tiende a crecerse ante la adversidad, cada obstáculo es un reto, cada barrera un motivo para superarse y hacerse más fuerte. A menudo esto ocurre con los profesionales que tienen la suerte de trabajar en la industria del cine, algunos de aquellos que lo han tenido crudo han sabido hacer obras maestras creadas prácticamente de la nada. Su inventiva y genialidad se han visto forzadas, alcanzando límites de creatividad que jamás hubieran imaginado. En ocasiones este fenómeno se ha producido justo a la inversa; aquellos que crearon grandes obras con poco presupuesto han realizado años después proyectos mediocres cuando han contado con un presupuesto mayor. Hagamos pues un recordatorio de algunas películas a las que la falta de presupuesto les vino muy bien.


Es obligado en este blog empezar por Rocky (John G. Avildsen, 1976). Con un presupuesto inferior al millón de dólares acabó registrando ganancias que superaron los 250 millones, eso si contar que se convirtió en la plataforma que hizo despegar la carrera de Sly. Contra cualquier pronóstico, contratar a un desconocido Stallone y rodar en Filadelfia con recursos limitados consiguió que Avildsen rodara una historia “real” que reflejara el sentimiento del pueblo americano, convirtiéndose el personaje en todo un símbolo de esfuerzo y superación. Como anécdota recordar la escena en la que Rocky corre junto a Adrian en la pista de hielo, en principio esta escena debía contar con una cantidad considerable de extras patinando alrededor de la pista pero como no había dinero para contratarlos, tuvieron que  rodar la escena sólo con la pareja protagonista, consiguiendo así una de las escenas más románticas de la saga.

En Tiburón (Steven Spilberg, 1975) el robot del escualo fallaba tan a menudo que el director tuvo que idear otra manera de mostrar al devorador de hombres. Para ello se le ocurrió la idea de los bidones que salen a flote y que se supone que lleva clavados en su cuerpo el pececito asesino. Unos simples bidones flotando en el mar consiguieron proyectar al espectador la aterradora idea de que bajo ellos se encontraba un tiburón con una fuerza desmesurada, capaz de hundir cualquier cosa. Spilberg consiguió transmitir el miedo necesario con la técnica de “insinuar y no mostrar”, tan dada en el cine del maestro Alfred Hitchcock y que rescataría también Ridley Scott en su primera y brillante Alien.

Ver un Tiburón sin verlo, Tiburón (1975)

En Alien (Ridley Scott, 1979) son pocos los minutos que podemos ver al bicho que nos aterra durante toda la película y cuando se muestra no es en su totalidad sino partes de él; vemos su cara y los brazos, un trozo de cabeza, su boca (o bocas) pero jamás vemos un plano de cuerpo entero de la criatura. Esto es debido a que el Alien que aparece no es mas que un hombre dentro de un traje que, cuando intentaba moverse como la criatura, no conseguía la credibilidad que el director consideraba necesaria. Si alguien ha tenido la suerte de ver alguna de las escenas eliminadas habrá podido comprobar cómo se rodaron planos en que el Alien se ve claramente cómo es un ser humano que se arrastra por el suelo, con un resultado más cómico que terrorífico. Menos mal que supieron cortar estas escenas a tiempo.

Insinuar mejor que enseñar, Alien (1979)
La mejicana El Mariachi (1992) es todo un ejemplo de cómo hacer una película con cuatro duros y ser todo un éxito. Esta película marcó el debut como escritor y director de Robert Rodríguez, quién logró el financiamiento para la película utilizando su cuerpo y su propia sangre. El director se sometió a pruebas de medicamentos experimentales a cambio de dinero. Los efectos especiales de sangre de la película fueron logrados gracias a preservativos llenos de pintura roja y los movimientos de travelling los consiguió colocando la cámara sobre silla de ruedas y carros de supermercado. Eso es imaginación cinematográfica. Años más tarde la historia sería retomada en una secuela, esta vez protagonizada por Antonio Banderas, con unas escenas de acción impecables a nivel coreográfico pero con un estilo menos fresco y auténtico que la primera.

Poco dinero y muchas ganas, El Mariachi (1992)

El guión de Buried (Rodrigo Cortés, 2010), surgió con la premisa de que su guionista, Chris Sparling, quería escribir una película que supusiera el mínimo presupuesto posible. Para ello acotó tanto como pudo el número de personajes, quedándose al final sólo con el protagonista e hizo lo mismo con las localizaciones, dejando sólo una caja/ataúd como localización única . Con estas limitaciones, Sparling, que por aquel entonces también pretendía dirigir el film, consiguió escribir una película sin precedentes en la historia del cine, toda una obra maestra a nivel de dirección. Cortés consiguió rodar una película con un solo actor dentro de una caja y la impregnó de un ritmo -a priori inconcebible-, con unos movimientos de cámara imposibles para un espacio tan limitado. Imprescindible ver el making off.

El maestro Rodrigo Cortés dirigiendo una película imposible, Buried (2010)

Termino con una de las excepciones a la regla: Terminator 2 (James Cameron, 1991). El presupuesto de la segunda entrega era considerablemente superior al de la primera película pero esto no resto calidad a la secuela. Si hay algo digno de elogio en James Cameron es su constante espíritu de superación, ejemplo de ello es Terminator 2. Tal como hizo años más tarde en Avatar (2009) el director concentró sus esfuerzos en rodar imágenes con un gran impacto visual, utilizó todo su empeño en crear un efectos digitales sin precedentes hasta ese momento. Terminator 2 no deja de ser un remake de la primera parte, en realidad todas las entregas de Terminator se pueden resumir en una persecución o road-movie con trasfondo apocalíptico, pero aquí mejoró la historia y los personajes (el cambio de registro de Schwarzenegger es impecable) y cuidó mucho el aspecto visual. Cameron superó con creces la calidad de la primera Terminator porque no quiso basar el éxito del film en reclamo del protagonista y los buenos resultados de la primera película, trabajó duro para superar el nivel del primer Terminator y le salió redondo (tome nota Sr. George Lucas).

Terminator 2 superó a Terminator

martes, 17 de febrero de 2015

RANDY COUTURE, SOSO ENTRE LOS SOSOS

Volvemos a hacer uso de nuestro amor por los actores olvidados, de segunda o más conocidos como esos que están pero no están porque ni se les ve, ni se les escucha, ni se notan, podríamos decir que son actores Tampax. Hoy le toca el turno a Randy Couture, sí, ese que ha conseguido colarse en las tres entregas de The Expendables sin saber todavía muy bien por qué.

Pocas veces la historia del cine ha dado personajes-mueble como éste, ¿alguien me quiere decir qué pinta y qué aporta a cualquiera de las tres películas de Los Mercenarios? Contestaré por vosotros: NO APORTA NADA.

Podriamos llegar a afirmar que los objetos de la película tienen más presencia en la película que el bueno de Couture. Vistas las tres películas podemos recordar con cierta nostalgia el avión que pilota Sly, las motos de los mercenarios, los cuchillos de Statham, incluso los sombreros cutres de Terry Crews pero sí podemos olvidar que el tal Randy Couture aparece en las tres entregas.

Haced el ejercicio de imaginar la trilogía eliminado el personaje de esta “actor”, ¿pasa algo?, ¿a qué no? Lo malo es que parece que al bueno de Stallone le pareció que sí era necesario, incluso en la tercera entrega despacha durante toda la película al carismático Terry Crews y se queda con Couture. Incluso el pobre Jet Li, que aperece unos poco minutos en la última película consigue hacerse más visible que Randy.

Randy Couture es un ex luchador de artes marciales mixtas con una carrera deportiva llena de éxitos pero la gran pantalla no parece devolverle ni una pizca de ese éxito. Es el mismo caso que su compañera de reparto Ronda Rousey (también luchadora de profesión), que aún siendo también bastante sosita ha conseguido hacer más mella en el cine de Stallone que Couture, sobretodo entre el sector masculino.

Es sabido que Stallone recluta a actores físicos para este tipo de películas pero hay que reconocer que no todo es músculo en el cine de acción, sin un poco de carisma y chispa estos actores son tan fríos como el arma que disparan o el cuchillo que lanzan. “Zaptero a tus zapatos” o “Manolete pa que te metes” son refranes que hoy desdicamos desde SLYMACHINE al sosías de Randy Couture. Por cierto, seguro que aparece en The Expendables 4..¡snif!


martes, 27 de enero de 2015

SCARFACE (EL PRECIO DEL PODER)


Qué ganas tenía de escribir algún día sobre este gran clásico del cine de gangsters! O mejor dicho, sobre el gangster más chulo que se ha visto en este género. Su nombre Tony Montana, un tipo que hubiera dejado con la boca abierta a todo el clan Corleone.


El Precio del Poder (1983), dirigido por Brian de Palma, es un remake del film del mismo nombre, dirigido por Howard Hanks en 1932. Su maravilloso guión lo firma Oliver Stone, que un año antes había ejercido también como guionista para Conan el Bárbaro. 

No hace falta ni mencionar quien interpretó a este cubano con más ego (pelotas) que cabeza, Al Pacino construyó en esta película un personaje inimitable que ha pasado ya a los anales de la historia cinematográfica.

Os contaré una manía personal que tengo y que llamo “La ley de los diez minutos”, esta manía no es mas que comprobar si en los diez primeros minutos de una película hay algo que me interese. 

Si en esos diez minutos nada (pero, nada de nada) ha conseguido despertar mi interés es que no vale la pena seguir viéndola. Justo al contrario, si un film es capaz de cautivarme durante esos diez minutos es seguro que lo que voy a ver me va a gustar. 

En el caso de Scarface, esto ocurre desde que aparece en escena la cara de Al Pacino, transformado en Montana.

SLYMACHINE
 Paul Muni y Al Pacino, protagonistas de Scarface

La presentación del personaje es simplemente cautivadora y atípica en el cine de mafiosos. Con un primer plano de Montana, que pasa a ser un plano secuencia que sólo soportan actores de la talla de Pacino. 

Sus gestos y su chulería mandan las primeras señales, buen precedente de lo que veremos en el resto de metraje.  Para esta escena, lo que más le preocupaba a Pacino era que la cicatriz que luce en su rostro pareciera creíble, según el actor, si el maquillaje no resultaba creíble el personaje y la película perdería autenticidad. Nada más lejos de la realidad.

Pocos minutos después de la presentación del personaje asistimos a una de las mejores escenas de la historia del cine. Como hiciera Hitchcock en su obra maestra llamada Psicosis, De Palma consiguió crear su particular y terrorífica escena de la bañera, utilizando más ingenio que efectos.

De Palma como Hitchcock rodó una de las escenas más violentas y sangrientas sin mostrar, en ningún momento, las heridas de la víctima. Si en Psicosis no vemos en ningún momento cómo el cuchillo penetra en la víctima, tampoco sucede con la sierra mecánica que corta en pedazos al compañero de Montana. El sonido del motor de la sierra y la mirada de Montana, mientras presencia la tortura de su amigo, son suficientes para que veamos como el pobre desgraciado está siendo descuartizado.

SLYMACHINE
La escena de la bañera, de lo mejor del film

Pero no todo es violencia en El Precio del Poder, Stone pensó que una película con tanta violencia creaba una tensión que necesitaba de ciertos deshagos para el espectador (técnica muy utilizada en las películas de terror), así que le dio a Montana un cierto carácter burlesco cuando no estaba de negocios. Necesitaba que de alguna manera, el espectador pudiera simpatizar con este tipo sin escrúpulos. 

Especialmente sonrojantes son los primeros intentos de conquista de Montanta con el Elvira, personaje interpretado por Michelle Peiffer, ante ella se muestra como un adolescente bobo que intenta impresionar a la dama con tácticas como mostrarle su descapotable tapizado de leopardo.

El amor es el único punto flaco del chulo Montanta, su obsesión por ser poseedor de dos mujeres de las que está enamorado le vuelve loco, lo peor es que una de ellas sea su propia hermana, interpretada por una joven Mary Elizabeth Mastrantonio. 

El compositor Giorgio Moroder fue muy inteligente al crear dos melodías muy similares (aunque no idénticas) para sazonar aquellos momentos en que el mafioso estaba acompañado por una de estas dos féminas, dándonos a entender así que los sentimientos de Montanta hacia las dos mujeres son prácticamente los mismos.

La película cuenta con un ritmo que te lleva al final sin apenas enterarte, De Palma combina con maestría las escenas de acción con aquellas que necesitan de un ritmo más sosegado, especialmente en aquellos momentos que necesita de una tensión previa a un hecho dramático: la conversación entre Montanta y el futuro verdugo de su colega antes de la escena de la ducha, el momento de reproches entre Montanta y Omar Suárez antes del asesinato de éste o la escena en que Montanta descubre que su hermana se acaba de acostar con Manny Rivera, su mejor amigo al que él mismo mata momentos después.

No podemos olvidar el magistral desenlace de la película, Brian de Palma tomó prestado el mismo final de la primera Scarface pero multiplicó el número de asesinos y de disparos (muy exagerado, por cierto) para dar caza a Tony Montana.

Si la película mostraba el rápido ascenso de un mafioso, que pasa de la calle a una mansión privada con cámaras de seguridad, también debía mostrar la destrucción (o autodestrucción) del mafioso. 

Para ello nada mejor que encerrar a Montana en una fortaleza que es asaltada por todo un ejército de matones dispuestos a llenarlo de plomo, la imagen del mafioso enfrentándose él sólo a sus asesinos mientras les chulea y provoca deja a todos los personajes interpretados por Chuck Norris como unos blandos.

Apoteosis para el final

Tras su estreno, la película tuvo que soportar la cantidad de malas críticas por parte de aquellos críticos que vieron en Scarface sólo como un ejercicio de violencia gratuita. Quizá este sector que se llevó las manos a la cabeza en 1983, se quedó en la superficie y no supo ver la obra maestra que se ocultaba bajo esa capa de sangre. Una película que el tiempo ha sabido poner en el lugar que se merece, convirtiéndose en todo un clásico del cine de gansters.

Diez años después del estreno de Scarface, el equipo De Palma y Pacino volvieron a unirse para rodar otra obra maestra llamada Atrapado por su Pasado, la historia de otro mafioso que acaba de salir de la trena después de años de reclusión. 

La crítica se apresuró a calificarla como la “secuela” de Scarface, nada más lejos de la realidad. Si Tony Montana, hubiera vivido diez años en la cárcel no hubiera salido siendo el angelito que es a su lado Carlito Brigante, un tipo que ha roto con su pasado que le persigue, que ha renunciado a la violencia y que sólo quiere reunir el dinero suficiente para fugarse con su novia. 

Aquí ya no hay ansias de poder ni gloria, sólo supervivencia, aunque termine fiambre al final de la cinta…Secuela o no, quedó claro que cuando De Palma y Pacino se embarcan juntos en un proyecto el resultado es cine de calidad.

jueves, 22 de enero de 2015

PRIMERAS IMÁGENES DE ROCKY EN CREED


El pasado lunes 19 y por sorpresa, apareció Sly en el estadio Goodison Park del Everton de Londres.

En pleno partido Premier League y por sorpresa, Stallone apareció en las pantallas del estadio caracterizado como Rocky, con su característico sombrero y luciendo la camiseta del equipo inglés.

En su vida personal, Stallone es un reconocido simpatizante del Everton, quizá por eso haya elegido este estadio para rodar secuencias de Creed, la NO SECUELA de Rocky.

En la primera Rocky, Stallone introdujo en la película elementos de su vida personal, ingredientes que crearon una historia que parecía real con personajes de carne y hueso. Quizá ahora quiera repetir la misma fórmula en Creed.

El resto de la filmación de la película transcurrirá en Filadelfia, cuna e inspiración del resto de películas de Rocky.

Aprovechamos para recordar que Rocky VII no existirá como tal, como sí se ha leído en diferentes medios de comunicación, la película en la que aparecerá Rocky como personaje secundario es Creed, protagonizada por el nieto de Apollo Creed.


miércoles, 14 de enero de 2015

ROBOCOP (1987)


Una de las mejores decisiones de mi vida la tomé en 1987 cuando, una a priori aburrida tarde de domingo decidí acompañar a mi hermano y a uno de sus amigos al cine Comedia de Barcelona. Todavía no sabía que iba a disfrutar de una de las mejores películas que he tenido la suerte de poder ver en la gran pantalla (¡¡y en sesión continua!!): Robocop.


Viendo el cartel de Robocop, se podría sospechar que iba a ser una copia mala de Terminator, estrenada con gran éxito justo tres años antes. Nada más lejos de la realidad, con un enfoque totalmente diferente a la película de James Cameron, el hombre robot llamado Robocop consiguió dejar huella en un terreno ya pisado por el destructor interpretado por Schwarzennegger. El holandés Paul Verhoeven consiguió crear una crítica satírica, gamberra y visceral de la sociedad americana.   

Si un director es bueno puede trabajar en cualquier género. Algo así debieron pensar los productores de Robocop al ofrecer la dirección de la película a un director extranjero al que no le gustaba la ciencia ficción, además de que no parecía atraerle la idea de dirgir un film de un policía que se convierte en robot.Según el propio Verhoeven, al leer el guión de Robocop pensó que la película sería una tontería y lo tiró a la basura. Fue su mujer la que, tras recuperarlo y leerlo, le convenció de que el personaje tenía más matices que podían ser explotados y que además podía convertirse en un película muy violenta. Verhoeven, amante de la violencia exagerada en el cine, recapacitó y decidió rodarla.

El traje de Robocop iba a ser una especie de forro que envolvería por completo al actor que interpretase al robot policia. Esto suponía que el actor no podía ser una persona demasiado corpulenta, más al contrario. Peter Weller fue el elegido, su complexión delgada y su control de los gestos corporales, heredados de la práctica de artes marciales, lo convirtiron en el actor idóneo para el papel. Peter sufría deshidratación cada vez que rodaba con el disfraz de Robocop que consitía en un traje flexible, lo que permitía libertad de movimientos, recubierto de una reluciente armadura que daba el aspecto metálico que precisaba el personaje. Éste fue cuidadosamente iluminado para que esta armadura siempre brillase.

Una de las escenas que se me quedó grabada en la retina para siempre es la del asesianto de Murphy. Hasta ese día mis jóvenes ojos no habían contemplado una matzanza así en cine, al menos que yo recordara. La sensación que me produjo no la volvería a vivir hasta diecisiete años después, con la tortura y muerte de Cristo en La Pasión de Cristo, de Mel Gibson. Y es curioso porque existe un paralelismo entre los dos personajes ya que los dos mueren de forma violenta para después resucitar y volver a la tierra para una nueva misión.

El Cristo de los ochenta
En Robocop hay pocos buenos, pero que muy pocos. La mayoría de personajes son malos malotes, incluso aquellos que deberían ser buenos en otro tipo de películas, ejemplo de ello son los directivos de la compañía OCP (empeñada en privatizar la seguridad ciudadana) interpretados por Ronny Cox y Miguel Ferrer. Son ejecutivos capaces de matarse entre ellos con el fin de apartar de su camino a todo aquel que se interponga, es la ley del Far West, enmarcada en un debastado Detroit.

Por supuesto no podemos olvidar la banda de malos protagonistas, encabezada por el personaje interpretado por Kurtwood Simith. Verhoeven buscaba para interpretar a este maléfico personaje a una actor que pudiera recordar a un personaje terroríco de la historia; Himmler (mano derecha de Hitler),. La caracterización, con las horribles gafas a lo Himmler y la interpretación de Simith construyeron un villano inteligente y salvaje, de esos que dan miedo de verdad, con un macabro sentido del humor que pone los pelos de punta.

Simith como el Himmler de Detroit
Simith como el Himmler de Detroit


Como no podía ser de otra manera en los ochenta, la banda sonora cuenta con sintetizadores de la época, que utiliza el compositor Basil Poledouris en aquellas escenas en que Robocop se comporta como máquina. Cambia de manera radical en aquellos momentos en los que la parte humana de la criatura resurge, utilizando aquí instrumentos de orquesta para aliñar los momentos en los que Murphy deja de ser Robocop.

A nivel visual Robocop nos regaló imágenes de esas que no se olvidan. Con el tiempo me parece especialmente encantadoras las escenas en las que aparece el terrible y paródico ED-209 (también conocido como la versión defectuosa de Robocop), creadas con la técnica del stop motion,  que consiste en mostrar imágnes fijas sucesivas para crear el efecto de movimiento, técnica nacida en 1906 y que Tim Burton rescató para su Pesadilla antes de Navidad (1993). Además de esas gloriosas secuencias, Robocop está plagada de momentos y detalles encantadores:

-La forma de enfundar el arma Murphy y después Robocop.
-La frase de Murphy/Robocop: “vivo o muerto, vendrás conmigo” (al más puro estilo John Wayne).
-El grito de “que alguien llame a un médico”, después de que ED-209 dispare unos cuarenta balazos (o más) sobre el pobre empleado de la OCP, que se presta al experimento de la escena de presentación de la máquina.
-La mancha de orina en los pantalones que deja uno de los trabajadores de la OCP cuando sale corriendo del baño.
-Las primeras tomas de conciencia de Robocop, filmados en cámara subjetiva, después de la muerte y resurrección de Murphy como máquina.
-La banda de villanos haciendo explotar coches y tiendas por pura diversión, sólo con el pretesto de probar unas potentes armas.
-ED-209 intentando bajar unas escaleras para después terminar rodando por ellas, quedándose panza arriba y pataleando como una cucaracha mientras grita como un animal herido.
-La escena final cuando, después de salvar al presidente de la OCP, éste le pregunta: “¿cómo te llamas hijo”, y Robocop responde: “Murphy”.

ED-209


Robocop es un Frankestein de los ochenta, un muerto que es resucitado sin su consentimieto, que vuelve a la vida para ser un ser diferente al resto de la humanidad. Movido por unos intintos y sentimientos heredados de su vida pasada que le impulsan a acciones que no logra comprender.

Si Terminator era una máquina sin sentimientos venida para aniquilar al ser humano, Robocop es un robot víctima del hombre, en una sociedad corrupta contra la que debe luchar. Está claro que yo no aprecié todos estos matices cuando la vi con doce años y es eso lo que hace de Robocop una película de obligado revisonado en la época actual, lamentablemente la realidad actual tiene demasiados paralelismos con Robocop. Con suerte la volverá a proyectar Phenomena y podremos disfrutarla en pantalla grande, como se merece. Recordad llevad a vuestros hijos si rondan los doce años de edad.

Dedicado a mis amigos de Blogcaspa http://blogcaspa.blogspot.com.es/





lunes, 12 de enero de 2015

PHENOMENA





El pasado viernes tuve la suerte de poder ver en pantalla grande dos clásicos del cine de acción: Acorralado y Depredador, en una noche mágica que organizó Phenomena en su sala de Barcelona.

Tuve una agradable sensación de retorno al pasado nada más entrar en el cine, que ocupa el espacio del antiguo cine Nápoles; su decoración Art Decó incluye referencias cinéfilas que suscitaron los primeros buenos comentarios entre mis acompañantes y yo, dando pié a una animada charla en la que intentábamos adivinar las referencias a las películas de cada objeto. Otro agradable detalle es el de decorar la entrada con fotos de los fotogramas de las películas en cartel, todo un detalle que uno hacía años que no veía y que casi había olvidado.

Phenomena Experience es un proyecto dirigido por Nacho Cerdà, la misión del cual es la de recuperar el cine de los 70, 80 y 90. Esta iniciativa cuenta ya con cuatro años de historia y por lo visto está siendo todo un éxito. Los cuarentones llevamos muy bien aquello de asistir a salas de cine como las de antes, lejos de las frías e inertes multisalas de centro comercial, sobretodo si es para contemplar en pantalla grande joyas como Tiburón, Alien o Acorralado.

Desde Slymachine queremos recomendar que os dejéis caer por Phenomena. Sí, es para ver películas que habréis visto mil veces, pero no es lo mismo verlo en casa que en este tipo de salas en las que sólo asisten fans de lo que se va a proyectar y que se convierten en un público agradecido que no deja de aplaudir y emocionarse con las escenas más emblemáticas de los films. Todo un subidón que yo viví y que me gustaría que viviera todo aquel que empatiza con este blog. Si Slymachine fuera un cine sería Phenomena.


Phenomena Experience: http://www.phenomena-experience.com/

viernes, 9 de enero de 2015

ALIEN V

Empezamos el 2015 con el rumor que suena e inquieta a todos los fans de la criatura Alien, esto es nada más y nada menos que la posibilidad de que la criatura, con ácido por sangre, vuelva a perseguir a la Teniente Ripley en Alien V.

Segourney Weaver ya se ha pronunciado al respecto comentando que ella estaría encantada de volver a ponerse en la piel de la Teniente Ripley, siempre y cuando sea para cerrar de una vez por todas la saga Alien. Las declaraciones de la actriz apuntaron a que no está dispuesta a embarcarse en una nueva trilogía y que participaría en el proyecto siempre que fuera para cerrar la historia como se merece y de forma definitva.

Podemos respirar tranquilos porque, igual que pasará con la secuela de Blade Runner, Ridley Scott no sería el director de Alien V (viendo el destrozo que hizo con Prometeus esperamos que así sea). El nombre que suena para llevar las riendas de la dirección es el de Neill Blomkamp, que también tomará el relevo de Scott en la segunda parte de Blade Runner.

Ha sido el propio Blomkamp el encargado de difundir rumores sobre la posibilidad de rodar una nueva Alien, al subir a su cuenta de Twitter la serie de fotos que acompañan a este artículo. Viéndolas se le hace a uno la boca agua…¿o no?:











Recordemos que Alien cuenta ya con cuatro películas “oficiales”: Alien, el octavo pasajero (1979); Aliens, el regreso (1986); Alien 3 (1992) y Alien Resurrección (1997).
Las dos primeras se pueden considerar las dos mejores, si la primera fue una película de terror acojonate, la segunda supo añadir acción de calidad bajo la batuta de James Cameron. Alien 3 fue un proyecto confuso que no le gustó ni a su director, el genial David Fincher. Alien Resurrección resultó una cosa rara, un tanto inconexa con el resto de la saga, con el añadido de “pintar” a los aliens digitalmente, toda una decepcción.


Deberemos ser pacientes y esperar a que una nueva noticia defina un poco más si Alien V será una realidad o sólo uno de tantos rumores. El que esto escribe todavía no tiene claro si prefiere una cosa u otra.

miércoles, 7 de enero de 2015

NOSTALGIA POR LOS ZOMBIES


Todavía creo recordar la primera vez que vi un zombie…, fue en los ochenta (tendría yo unos siete años), un programa de TVE emitió un corte de La Noche de los Muertos Vivientes (1968) de George A. Romero, me quedé aterrorizado durante días. La idea de que los muertos volvían a la vida para comerse a los vivos consiguió desvelarme varias noches.

Aunque en las primeras películas de zombies existía un líder al mando de estas criaturas y que, de hecho, es un argumento más fiel al fenómeno zombie “real” haitiano, el zombie se ha presentado en la mayoría de películas como un ser sin voluntad, esclavo por su insaciable hambre de carne fresca, sin sentimientos, sin piedad, sólo movido por el instinto animal de hacer callar sus putrefactas tripas que no dejan de sonar. Distan mucho de los vampiros que, en comparación, resultan ser unos pijos que se permiten el lujo de elegir la sangre que desean beber.

El cine se ha llenado los bolsillos con esta figura terrorífica, protagonista de todo un subgénero dentro del cine de terror de serie B, o eso eran al menos las primeras películas de zombies, aquellas que con cuatro duros conseguían aterrorizar a un espectador que disfrutaba sufriendo con un cine que salpicaba la pantalla de sangre y carne mordisqueada.

¿Y cómo se puede luchar contra un ser animal que ni siente ni padece?, un ser al que le da igual perder un miembro mientras camina, atravesar llamas de fuego o ser tiroteado mientras persigue a su bistec con patas. La mayoría de películas del género han dado la misma respuesta a esta incógnita: atacándoles en la cabeza, ya sea con balas o con cualquier arma blanca, si les machacas la cabeza te los cargas, ya está.

Otras películas y series se han preocupado por abrir el debate de si son seres que pueden recuperar la condición humana de nuevo. Por culpa de este tipo de remordimientos siempre está el pobre personaje que es devorado por un familiar al que ha sido incapaz de eliminar. Algunos incluso han tenido graneros repletos de zombies por si algún día daban con la cura de estos familiares perdidos. También existe el topicazo del “bueno” que es mordido pero que tarda más que cualquier otro en transformarse, dándole tiempo de hacer una última buena causa en contra de sus futuros hermanos de sangre.

Los zombies han servido de metáfora de la amenaza de la extinción del ser humano –con elementos que también se han repetido en las películas de invasión alienigena- los paralelismos ante hechos de la historia son más que evidentes: holocaustos, guerras o epidemias son hechos que han servido de inspiración para las cintas de zombies. Al final el hombre debe luchar ante una amenaza superior a él con el fin de sobrevivir y perpetuar la raza humana.

Todas estas características hacen de los zombies uno seres muy queridos por los amantes del cine de este género. Con los años se les coge el mismo cariño que se le tiene a un Alien o a un Predator. Porque al final son siempre ellos los verdaderos protagonistas de las películas, por delante de los humanos o víctimas de la función. ¿Quién no ha sonreído alguna vez al ver la mordedura de un zombie a un personaje que te ha caído mal?


La Noche de los Muertos Vivientes, 1968

Termino este nostálgico artículo sin más referencia que la película La Noche de los Muertos Vivientes (1968) de George A. Romero, ya que es para mi el referente del cine de zombies. No perderé el tiempo en comentar cómo se ha ido edulcorando este tipo de criaturas a lo largo de los últimos años. Prefiero quedarme con el mal sabor de boca que dejaban las películas con zombies de verdad.

Quizá te interese: http://schwarzeneggermachine.blogspot.com.es/2015/01/una-de-zombies-para-arnold.html

lunes, 29 de diciembre de 2014

THE DARK SLY O EL BATMAN JUBILADO

Los hermano Hughes, directores de la película El Libro de Eli (2010), declararon hace unos años que habían recibido la propuesta de dirigir un proyecto basado en la aclamada novela de Frank Miller, “The Dark Night Returns”, la película remotaría a un retirado Batman para un última misión. Se barajaron varios nombres para protagonizar al maduro hombre murciélago, uno de ellos fue el de nuestro querido Sly.

En un principio los directores elegidos pensaron en el bueno de Clint Eastwood para el papel, por aquello de ver a un Batman realmente retirado. La propia Warner Bros, productora de la esperada cinta, se echó para atrás al pensar que esta última entrega cerraría para siempre a la golosa franquicia de películas de Batman. Ya se sabe que el cine de Hollywood es primero negocio y después entretenimiento así que una decisión así era de esperar.

Existe ciertos paralelismos entre Rocky Balboa y Batman; los dos son luchadores sangrantes que –sin ser superhéroes- se enfrentan a villanos superiores y ganan porque su causa les inyecta el coraje y valor necesarios para alzarse en una merecida victoria. Su causa justa se convierte en icono para aquellos débiles que contemplan cómo David puede ganar Goliat. Éste es básicamente el argumento que el propio Miller utilizó para justificar su predilección por Stallone para protegonizar la película. Según sus propias palabras: “Me encanta Rocky Balboa” […] porque es un guerrero herido, exactamente lo mismo que Batman […].

Desde SLYMACHINE no podemos más que lamentar que este proyecto no saliera adelante, hubiera sido todo un gozo para los fans de Stallone ver cómo se enfunda el traje negro y repartía justicia por Gotham City. Y si no hubiera sido él nos hubiera encantado que hubiera sido el gran Eastwood, personalmente no lo veo con la máscara negra pero va sobrado de talento.


Ahora, en lugar de proyectos atractivos como éste, tenemos que tragarnos un Batman vs Superman, con el soso de Ben Affleck haciendo de caballero oscuro, veremos qué resultará de todo esto…¡snif!

lunes, 15 de diciembre de 2014

LOS MONSTRUOS DE TERROR VAN AL GIMNASIO

SLYMACHINE

Que los iconos del cine están cambiado es evidente y casi inevitable, los más veteranos hemos tenido que ver y soportar cómo nuestros referentes cinematográficos se desvanecían en no pocas revisiones de éstos. De repente, los vampiros pasaban de ser personajes terroríficos que se escondían en la oscuridad a ser adolescentes imbéciles que se pasean bajo los rayos del sol sin quemarse, o cómo los hombre lobo se convertían en peluches gigantes que uno puede dejar sobre la cama de un niño de tres años (Crepúsculo), cómo los zombies son ahora unos peleles que cualquier niño con un cuchillo y sombrero de cowboy se puede ventilar (Walking Dead), hemos sufrido contemplando cómo el soso de Colin Farrel destrozaba el papel de Schwarzenegger en el remake de Desafío Total, padecimos al comprobar cómo Robocop se convertía en un flipado que reparte leña con saltos a lo Cat Woman, así nos podríamos lamentar durante un buen rato…

Pero lo que se avecina ahora ya no hay manera de asimilarlo, de repente, los personajes clásicos del cine de terror se convierten en criaturas cicladas que asumen el rol de héroe de acción, a lo Capitán América, Tor o cualquiera de esos que hacen bulto alrededor del genial Robert Downey Jr. Y podríamos llegar a soportarlo si estas nuevas películas tuvieran el mínimo interés en conservar la esencia de los personajes, pero ni hablar de ello…lo único que respetan es el nombre del personaje y poco más, sólo con la escusa de crear escenas de vídeo juego que nos mantengan atontados en el cien durante dos horas, mientras devoramos un interminable bol de palomitas que cuesta casi más que la entrada del cine.

La culpa de esto la tiene Universal Studios, que se ha empeñado en dar un nuevo enfoque a estos personajes de terror para hacer competencia a los superhéroes (estos sí de verdad) de Marvel Studios. La Universal es dueña de los personajes clásicos del cine de terror, pensad en cualquiera y acertaréis: Drácula, El Hombre Lobo, El Hombre Invisible, La Momia, El Dr. Jekyll y Mr. Hyde, entre otros. En 1931 empezó ya la era dorada de estos clásicos en el cine de terror, con los estrenos de Drácula y Frankestein, ambas en el mismo año. A partir de entonces no paró de producir películas del género con el resto de personajes. Eran esas películas que acojonaban con cuatro efectos de cámara, luces y sombra, de esas que con cuatro duros valían mucho más que el cine de “terror” que tenemos que sufrir hoy en día, ese cine que permite que unos zombies sean algo así como Los Castellers de Cataluña en la infumable Guerra Mundial Z, con el guapo de Brad Pitt corriendo delante o detrás de ellos (con tanto movimiento de cámara no me quedó claro).
Lo verdaderamente gracioso del caso es que esta productora saque pecho diciendo que este nuevo enfoque responda a una necesidad creativa, según declaraciones de los responsables de Universal Studios:

“Tenemos que explotar nuestros recursos. No tenemos ningún superhéroe en nuestra biblioteca. Pero lo que sí tenemos es un increíble legado e historia con los personajes monstruos. Hemos intentado durante todos estos años hacer películas de monstruos, pero sin éxito”.

“Por eso miramos profundamente a estos personajes y no afincamos en una idea, que es sacarlos del género del terror y ponerlos en un género de acción-aventura, llevarlos a un contexto contemporáneo, trayendo a estos personajes increíblemente ricos y complejos a estos días y re imaginarlos, reintroducirlos a una audiencia contemporánea”.

¿”Reintroducirlos a una audiencia contemporánea”?, ¿significa que en la actualidad la audiencia no quiere ver una película de terror auténtica?, ¿significa que sólo queremos ver batallas al estilo El Señor de los Anillos pero sin la gracia ni el trasfondo de aquella? ¿A ninguna cabeza pensante de la productora se le habrá ocurrido pensar que un buen guión y una buena dirección podrían tomar un clásico y readaptarlo sin echarlo de un puntapié del género al que pertenece?

De momento parce ser que la genial idea no ha cosechado los frutos que Universal Studios esperaba y nos alegramos ENORMEMENTE. No todo vale por la pasta chicos de Las Majors, a ver si aprendéis que se puede hacer un cine “de palomitas” de calidad sin recurrir a destrozos de personajes intocables, que no cualquier basura con mucho croma va a hacer que nos olvidemos de los clásicos y de la concepción de éstos. Si eres un espectador maduro, puede que estas películas te parezcan un insulto y si eres chaval te da igual porque quizá ni conoces al clásico, así que ahí tenéis lo que os ha podido pasar, queridos amigos de Universal.
Muestra de este resultado son las críticas de la película Drácula, la leyenda jamás contada (2014) que hemos podido extraer de Filmaffinity http://www.filmaffinity.com/es/film144915.html

"Al igual que la reciente, ampliamente denostada 'Yo, Frankenstein', este proyecto mal concebido demuestra principalmente su necesidad de volver a la mesa de dibujo." Frank Scheck: The Hollywood Reporter 
"¿La sorpresa? Que en realidad no es tan mala. (...) " Tim Robey: Telegraph 
"Esta aburrida historia sobre el origen del vampiro más famoso de la historia sugiere que algunas leyendas es mejor que permanezcan sin ser contadas." Scott Foundas: Variety 
"No funciona ni como historia épica ni como híbrido de acción y horror" Kyle Anderson: Entertainment Weekly 
"Esta película es el último relleno de multiplex que toma un cuento clásico sólo para ahogarlo en penumbra generada por ordenador." Ben Kenigsberg: The New York Times 
"En tono de aventura violenta, de acción con anabolizantes más que de terror clásico, Shore convierte al protagonista en una especie de superhéroe que gana batallas por sí solo" Javier Ocaña: Diario El País 
"Tiene un comienzo prometedor y pronto se apaga en un guión falsario, en unos turcos risibles, de topicazo estereotipado, en un cúmulo de efectos especiales que tapa el agujero de la historia que, para relleno, coge trozos de aquí y de allá (...) Puntuación: ★★ (sobre 5)" José Manuel Cuéllar: Diario ABC 
"Leyenda desangrada. (...) Con superpoderes y gran corazón por el pueblo de Valaquia, el suspenso y el terror dicen ausente." Pablo Raimondi: Diario Clarín 
"Es apenas otra película sin alma, otra de esas que para seducir en los primeros minutos se valen del atractivo de un personaje (...) Y que luego se debilitan (...) porque se confunde narración con mera exhibición extendida de efectos especiales." Javier Porta Fouz: Diario La Nación

¡Amén!

miércoles, 3 de diciembre de 2014

EL BOCHORNOSO COMBATE DE ROURKE


No contento con avergonzar a los espectadores en su “emotivo” monólogo en The Expendables (2010), Mickey Rourke vuelve a realizar again un ejercicio bochornoso, pero esta vez fuera de la pantalla. Y lo ha hecho con su “prometedora” vuelta al cuadrilátero, después de veinte años de ausencia. 

A sus 62 años y con una forma física envidiable (ha perdido 15kg), ha decidido volver al ring para demostrar que nada está muerto hasta que no está enterrado, como diría Leone en Encerrado. Ésta sería una hazaña digna de admiración si no fuera porque su regreso, en un torpe intento de emular al sexagenario Rocky Ballboa (2006), ha sido en una pelea amañada que no hace mas que sonrojar al que la contempla.

El lugar elegido para este “espectáculo” ha sido nada y nada menos que el estadio olímpico de Rusia, país donde el protagonista de Nueve Semanas y Media se siente cómodo, y donde ha llegado a simpatizar con Vladimir Putin, con el que se reunió en el pasado y del cual opinó que “le parecía un buen tipo”.

Esa noche se enfrentó a su compatriota americano Elliot Seymour, de 29 años, que parecía que venía directamente de una despedida de soltero al estilo Resacón en las Vegas. Hacía tiempo que no se veía a alguien tan cansado antes de pelear, salió más desmotivado que Rocky en su primera pelea con Mr.T en Rocky III, todo un desastre.



En cuanto el malo ruso de Iroman 2 empezó a propinarle puñetazos, el tal Elliot Seymour parecía ya bastante aturdido, hasta que llegó el prematuro momento en que besa la lona, después de un golpe en las costillas del sex symbol de los 90, un KO más que extraño. Pasados pocos minutos, creo que en total el combate duró unos dos minutos y medio (yo he tenido momentos de intimidad en el baño que han durado más tiempo), Seymour pide clemencia y se rinde mientras se sujeta a las cuerdas para no desplomarse. Parte del público ovaciona al actor-boxeador y él se dedica a pavonearse y a hacerse el enrollado abrazándose a su “victima”, que parece que poco a poco va reviviendo bajo los flashes de las cámaras.

La realidad es bien triste; al parecer Rourke atraviesa, otra vez, una mala racha y está prácticamente viviendo en la calle. Esto podría ser el motivo que le hubiera llevado a realizar esta farsa de pelea, la necesidad de ingresos rápidos puede haberle llevado a dirigir esta “película” con la intención de ganar algo de calderilla para salir adelante. Esperamos que Sly lo rescate para The Expendables 4 y deje de hacer este tipo de espectáculos.

Ya sé lo que estáis pensando: SLYMACHINE no es un blog deportivo así que; ¿qué credibilidad puede tener este artículo? Quizá mi criterio no sea el más apropiado para valorar un combate de boxeo, eso es cierto, así que lo mejor que puedo hacer es dejaros el vídeo de la pelea (es muy corto) e invitaros a que juzguéis por vosotros mismos. Espero que disfrutéis, o no.