lunes, 15 de junio de 2015

FILTRADO UN SUPUESTO GUIÓN DE “TERMINATOR GENESIS”


Es inevitable que ante el blockbuster hollywoodiense de turno, surjan mil rumores. Y si uno de esos blockbusters es, además, el reinicio de una saga mítica, pues ya no tenemos mil rumores, sino un millón. Lo que no es tan normal es que se filtre todo el guión. O eso es lo que dicen dos fans que responden a los nombres de Greg y Jay, y que tras soltar la bomba en el portal The Arnold Fans, han dejado a toda la comunidad cinéfila del revés.



Supuestamente, estos dos seres humanos (porque no se conoce género ni si esos nombres son los reales) han tenido acceso al guión de “Terminator Genisys” y han desgranado gran parte del desarrollo. Si bien algunos de los detalles comentados ya pueden adivinarse en el tráiler, como el hecho de que TermiArnold viajó mucho más al pasado de lo que habíamos conocido, para proteger y entrenar a una Sarah Connor aún niña, el resto de lo publicado por Greg y Jay no tiene desperdicio, pues presenta una trama compleja, muy elaborada y bastante mejor que lo que presupone su decepcionante tráiler (¿cómo es posible que 24 años después, los efectos de metal líquido se vean peor hechos?).

Si bien sigo siendo de la opinión de que estamos ante un reboot innecesario, máxime cuando “Terminator Salvation”, sin ser una película perfecta, presentaba el único y esperado camino a seguir por la saga (el final de la guerra en un mundo post apocalíptico), no es menos cierto que lo filtrado me ha sorprendido, ya que promete acción espectacular sobre un guión bien trabajado, y un lucimiento notable para nuestro ídolo Chuache. Y no solo esto, sino que puede que exista una relación inesperada con la primera entrega, con lo cual ya están muchos fans haciéndose pajas mentales sobre si “Terminator Genysis” es en realidad un reboot o bien se sitúa en el canon clásico “cameroniano”.
En fin, ahora solo falta que esto sea verdad y no un divertimento de un par de trolls.

A continuación os enlazo un artículo de los muchos que han aparecido en la red, enumerando los principales momentos del supuesto guión. No hace falta que diga que si picáis al enlace, accederéis al bonito mundo de los spoilers —desenlace y cliffhanger incluidos—, así que avisados estáis.

viernes, 12 de junio de 2015

MAD MAX: FURIA EN LA CARRETERA (2015)



Tres días después de su estreno, las buenas críticas acompañan a la que se está convirtiendo ya en una de las grandes sorpresas del cine de este año: “Mad Max: Furia en la carretera”. Los elogios y buenos comentarios retumban en las redes sociales y páginas del género cinematográfico con un vertiginoso ritmo propio de la batería de Keith Moon. Tanto ruido por algo será.


La suerte de la nueva Mad Max es contar con el mismo director de la primera película “Mad Max: Salvajes de la autopista” (1979), George Miller, con treinta y seis años más y una visión diferente de aquel inesperado éxito de finales de los setenta. Una magnífica revisión del género a una, por otra parte, versión edulcorada o en este caso reboot edulcorado. El nuevo filme no molesta ni incomoda por su desmesurada violencia, como sí hizo la película protagonizada por Mel Gibson, característica que fue parte del éxito de aquella película.

Si difícil es hacer una película con bajo presupuesto y que sea un éxito, más difícil es tener un gran presupuesto (150 millones de dólares) y rodar sin que se note toda esa fortuna. Miller lo logra a través de una elegante y sobria realización, con una simplicidad y transparencia fílmica que nos recuerda al cine clásico de acción, ese que se rodaba con cuatro duros y que se caracterizaba por su austeridad y efectismo. “Mad Max: Furia en la carretera” es un ejemplo de ello, el director hace los deberes y se esfuerza por conservar la esencia de aquella primera Mad Max con escenas de alto voltaje, pero incluyendo ahora una visión sociológica, un tanto espiritual de la que carecían las películas protagonizadas por el joven Mel Gibson.

El nuevo protagonista, encarnado por el afortunado Tom Hardy (que ha firmado contrato para rodar tres entregas más), es un tipo poco dado a las palabras con un pasado oscuro y desconocido del que muy poco logramos conocer, quizá las tres próximas películas tengan el tiempo y el empeño suficiente para arrojar algo de luz sobre ello. Si en la películas de los ochenta, Mel Gibson era un tipo atormentado por el asesinato de su familia aquí se desconoce por completo la vida pasada de este nuevo anti-héroe protagonista, ni siquiera la voz en off aclara de dónde viene el personaje.

Sólo un actor de la primera Mad Max repite en esta cinta del 2015 y no, no es Mel Gibson sino Hugh Keays-Byne. En “Mad Max: Salvajes de la autopista”(1979) interpretó al malo de la función en el personaje de Toecutter, treinta y seis después vuelve en el rol de villano pero con otro nombre, interpretando a Inmortan Joe. Esto puede llegar a entenderse como un guiño a la primera película por parte del director o como la evolución de aquel malvado a un ser más grande y poderoso.

En Mad Max: Furia en la carretera”, más de uno ha visto en el personaje de la guapa Charlize Theron como la verdadera protagonista de esta nueva saga. Un magullado personaje femenino que nada tiene que envidiar a los personajes masculinos, en un rol de mujer fuerte muy alejado de aquellas guapas protagonistas rescatadas por el héroe masculino de la función, capaz de dar una paliza al macho más macho.

Mad Max: Furia en la carretera”, es en suma una reinvención del género que ha dado en la diana en tiempos en que el lenguaje gráfico gana la partida a la sutiliza y a los diálogos de las películas de los ochenta. Todo un logro para un director que cuenta ya con setenta años y que ha conseguido que las escenas de la saga Too Fast, too forious parezcan ahora una atracción infantil de Disney.




miércoles, 10 de junio de 2015

MISIÓN IMPOSIBLE 6



Aún sin estrenar la quinta parte de Misión Imposible (Misión Imposible: Nación Secreta)Paramaunt ya ha dado luz verde a una sexta entrega de la saga, iniciada por Tom Cruise hace ya diecinueve años.

Dicen que no hay dos sin tres, en el caso de Cruise parece que no hay cinco sin seis. Todavía sin conocer qué resultado obtendrá en taquilla la quinta parte de la franquicia ya se está planeando la que será la sexta parte para el sufrido personaje de Ethan Hunt.

En 1996, después de estrenar la primera parte de Misión Imposible, Cruise declaró a la prensa su intención de rodar dos películas más para convertir en trilogía lo que a priori parecía un solo remake de la serie de televisión de los setenta. La única condición y objetivo que se marcó el famoso actor era la de que cada película tuviera un estilo visual diferente, para ello contrataría a un director distinto para cada entrega.

Misión Imposible I era un thriller de espías y la versión más fiel a la serie de televisión, que vino firmado por el excelente Brian de Palma. Misión Imposible II dejó a todos con la boca abierta gracias al rompedor estilo visual de John Woo, que convirtió al personaje de Ethan Hunt en casi un superhombre, dotado de unas habilidades circenses que lo llevaban a realizar piruetas que desafiaban a las leyes de la física. Fue una cinta donde lo más importante eran las escenas de acción.  Misión Imposible III fue un punto y aparte, el film dirigido por J.J. Abrams (futuro productor de las siguientes entregas, junto a Cruise) era una especie de mezcla de las dos anteriores, con el componente añadido de ver la parte más humana y vulnerable del agente Hunt. El personaje de Cruise esta vez estaba casado y todo parecía apuntar a que ésta era la última misión en la que se embarcaba.

Pero esto es Hollywood y el dinero manda, así que en 2011 se rompió la trilogía con el estreno de la cuarta parte en Misión Imposible: Protocolo Fantasma¸ El cuarto film recaudó la friolera de setecientos millones de dólares en todo el mundo y eso que se estrenó en pleno descenso de popularidad de Cruise. El público parece agradecer este tipo de misiones y acogió con entusiasmo y palomitas un proyecto un tanto arriesgado en su momento, con un resultado que ha dado pié a esta quinta y sexta película.

Paramaunt parece apostar por Cruise y su predisposición a jugarse el tipo en espectaculares escenas que desempeñan un papel importante de cara a la promoción. Recordemos que en Misión Imposible: Protocolo Fantasma se paseó por la fachada del edificio Burj Khalifa, en Dubai. En esta quinta parte no se le ocurre otra cosa que sujetarse a un avión mientras despega (ver trailer). No sabemos cómo se las ingeniará para rizar más el rizo en la sexta parte, ¿quizá un salto desde una nave espacial? Viniendo de Cruise todo es Misión Posible.







ARNOLD IN THE LONG GOODBYE (1973)

The Long Goodbye (El Largo Adiós), es una película estrenada en 1973, dirigida por Robert Altman e interpretada por el siempre carismàtico Elliot Gould. Entre su reparto – y sin ser acreditado- apareció Arnold Schwarzenegger “interpretando” a uno de los matones de la película. Lo malo es que lo hicieran aparecer con un ridículo bigote, los pantalones bajados y mostrando unos curiosos calzoncillos amarillos de la época.


No era la primera película en la que aparecía Arnold. En 1970 ya había interpretado a Hércules en la infumable Hércules en Nueva York, acreditado allí como Arnold Strong. Aunque en aquella película fuera el protagonista, su intervvención se limitaba a rodar escenas de acción que probaran su fuerza, sin apenas pronunciar palabra.

Años más tarde y con un rol parecido al interpretado en Hércules, consiguió hacerse con el papel protagonista de Conan en Conan El Bárbaro (1982), dos años depués llegaría la secuela con Conan El Destructor (1984) para después dar en el clavo con el mayor acierto de toda su carrera; Terminator (1984).

Hoy Arnold es todo un icono del cine de acción pero, al igual que su amigo Stallone, tuvo que trabajar muy duro para ganarse el respeto de público y crítica. Y tuvo que aceptar papeles y apariciones como las que os dejamos en el siguiente video, perteneciente a un fragmento de la película.

martes, 9 de junio de 2015

MAGGIE, NUEVOS PÓSTERS



Desde que Arnold  abandonó su carrera política, esta es la primera vez que una de sus películas da tanto de que hablar antes de su estreno. Los primeros pases privados, esos que se proyectan a prensa y críticos, han alabado este drama familiar enmarcado en la tan de moda ahora, temática zombie.

De momento, sólo nos queda esperar al estreno para poder comprobar, ya en primera persona, si el salto al drama de nuestro actor fetiche da para tanto. Mientras tanto, ya podemos disfrutar de nuevos carteles promocionales de la película.

A disfrutarlos:




TERMINATOR: GÉNESIS-TRAILER EN ESPAÑOL






Ya podemos disfrutar del trailer en español de Terminator: Génesis y sí, lo primero que llama la atención es la voz que le han puesto a Arnold Schwarzenegger y que, como era de esperar, hace  que echemos muy en falta la voz del desaparecido Constantino Romero, que fue el encargado de doblar a Arnold en las tres anteriores entregas de la saga.

Por suerte, en la nueva saga de Star Wars no aparecerá el personaje de Darth Vader, con lo que no tendremos que volver a tener esta misma sensación de tristeza y nostalgia ante unos personajes que se han quedado sin LA VOZ.

Disfrutad, o no, del trailer.

miércoles, 27 de mayo de 2015

HULK HOGAN PODRÍA SER EL VILLANO DE LOS MERCENARIOS 4


Aaaaahhhhh!!!! Tras este notición uno no puede mas que gritar de excitación y alegría: Hulk Hogan podría convertirse en el villano en la próxima entrega de Los Mercenarios (The Expendables 4) Aaaaahhhhh!!!!

Al parecer el rumor ha sido extendido por el propio Hogan, éste soltó la noticia en una reciente convención de fitness, celebrada en Inglaterra. Frente a unos boquiabiertos fans, el luchador declaró que había mantenido una conversación telefónica con Sly en la que casi llegaron a un acuerdo: "He hablado con Stallone sobre el tema de hacer Los Mercenarios 4. Estuvimos dándole vueltas a cómo convertirme en el mayor supervillano del mundo. Stallone fue el primero en darme una oportunidad y somos buenos amigos. Durante la conversación, estuvimos hablando sobre las posibilidades. ¿Puedo aún correr? ¿Saltar? Bueno, no tanto como antes, pero creo que Hollywood podría encontrarme un buen doble para echarme una mano."

Recordemos que Hogan apareció por primera vez en la gran pantalla en Rocky III, después de esa primera colaboración, actor y luchador han mantenido una amistad que se ha mantenido hasta el día de hoy. Y todos sabemos lo que hace Stallone con sus amigos: incorporarlos al reparto de alguna entrega de los Mercenarios. Así que un servidor da por zanjado el asunto. Muy raro sería que Hogan o Stallone se echaran atrás ante esta participación que seguro arrastrará al cine a un servidor y a unos cuantos más freakys.

lunes, 25 de mayo de 2015

PLAN DE ESCAPE


Normalmente no suelo escribir sobre películas que no han aportado nada, ni bueno ni malo, a mi cultura cinéfila pero uno debe ser fiel a sus amigos y atender a aquellas peticiones que, de tanto en tanto, me reclaman.¡Va por ti Isabel!

En los noventa yo era un chico con mucho acné y pocas ilusiones, uno de mis sueños era poder ver un día a Stallone y Schwarzenegger compartiendo cartel en alguna película de acción. No sabía que debería esperar hasta veinte años para que mi sueño se hiciera realidad. Más impaciente que un adolescente a punto de perder la virginidad, me acomodé en el salón de mi casa para ver, por fin, una peli de acción protagonizada por los das grandes iconos del cine de este género. Lo que no podía adivinar en ese momento era que iba a sufrir uno de los peores gatillazos cinematográficos de toda mi cinéfila vida.

Plan de Escape parte de una premisa que pareciera ser la ideal para reunir a los dos pesos pesados del cine de acción de los ochenta y noventa: un experto en prisiones (Stallone) es encarcelado en una futurista prisión de máxima seguridad de donde deberá escapar con la ayuda de otro preso (Schwarzenegger), un veterano entre barrotes que le proporcionará los medios necesarios para tan arriesgada misión.

Es evidente que para reunir a estos dos musculosos monstruos no era necesario escribir una nueva versión de Ciudadano Kane, pero una escritura con algo más de chispa y alma no le hubiera sentado nada mal a este pantanoso proyecto. Aunque el guión no es lo peor de la cinta, sin duda lo más reprochable del film es contar con un director que no sabe rodar acción. El poco motivado Mikael Hafstrom se limita colocar la cámara donde le parece que molesta menos, con un lenguaje visual parecido al de un publi-reportaje de leche, se dedica a rodar con sosería y pocas ganas unas escenas que reflejan muy poco respeto a los fans de Arnold y Sly. El peor ejemplo de ello es la pelea entre los dos protagonistas, muy esperada por muchos de nosotros, tiene tantos cortes de plano y es tan poco creíble que parece sacada de algún episodio malo del Equipo A.

En mi opinión el que mejor sale a flote en este mar de penurias es el ex-gobernado de California. Schwarzenegger es de lo mejor de Plan de Escape, ya que afronta con desenfado, incluso con pinceladas de auto parodia, un papel de secundario que ensombrece a un desganado Stallone. El protagonista de Rocky se ve “encerrado” en un personaje que se empeña en ser más listo de lo que parece y se esfuerza tanto en parecerlo que llega a cansar a un público que hecha mucho de menos al preso Leone de Encerrado. Y contra todo pronóstico, la química entre los protagonistas es nula y es una lástima, sobre todo , cuando uno puede comprobar que fuera de pantalla sí existe esa química que es fruto de una amistad de más de treinta años y demostrada en numerosas apariciones públicas. Lástima que esa energía no se destile dentro de la gran pantalla.

Del resto del reparto poco hay que decir. Muy fuera de lugar está en esta cinta Jim Caviezel, más empeñado en hacer muecas y gestos histriónicos que en hacer mínimamente creíble un alcaide que, por otro lado, parece haber escrito Francisco Ibáñez para alguno de sus geniales tebeos de Mortadelo y Filemón. Se pasean por ahí también los nombres de Sam Neill y Vincent D’Onofrio, dos excelentes actores desaprovechados en papeles secundarios que ni suman ni restan, toda una pena.


En suma, Plan de Escape será recordada (aunque mejor olvidar)  como “lo que podría haber sido y no fue”, toda una decepción para los fans de las dos glorias del cine de acción, un proyecto fallido por culpa de dejar el encargo a un sosias como Mikael Hafstrom. Para esta película no necesitábamos un gran guión sino una dirección entusiasta y ganas de dignificar a dos grandes figuras, que todavía gozan de una reputación y un público fiel que les seguirá allá donde vayan. 



jueves, 14 de mayo de 2015

CONSTANTINO ROMERO


El pasado martes se cumplieron dos años de la muerte de este gran profesional y desde SLYMACHINE queremos rendir un pequeño homenaje a este magnífico e inimitable doblador de algunos de los personajes más emblemáticos de la historia del cine. 


"Gracias por el afecto. Han sido 47 años de trabajo. Y toda una vida. Radio, televisión, teatro y doblaje. Ha valido la pena. Un abrazo. That’s all folks!" Así se despedía en su cuenta de Twiter uno de los más grandes dobladores que ha existido en este país, su nombre es ya todo un referente para cualquier actor: Constantino Romero.


El que esto escribe es admirador de no pocos personajes públicos: desde Sly a Eduard Punset, pasando por Springsteen o, por supuesto, Constantino Romero. He pensado una y mil veces qué tendrán ellos en común pero es difícil explicarlo…, al final llego a la conclusión de que son personas que aman su profesión y por eso han sido felices aún trabajando muy duro en sus carreras.


Constantino trabajó siempre más que nadie, compaginando radio, televisión, publicidad, teatro, cine y todo tipo de locuciones, como fue la presentación de la ceremonia de inauguración de los Juegos Olímpicos de Barcelona 92. Constantino Romero ha sido para mí un referente de la versatilidad que puede llegar a alcanzar una persona que vive la vida con entusiasmo, cosechando éxitos en todo aquello que ha hecho, dignificando cualquier proyecto en que participase. Uno se podía quedar embobado al escuchar su voz aunque fuera en un anuncio de colchones.


Su faceta de doblador de películas ha dejado una huella imborrable, su voz se convirtió en sello de identidad de actores como Roger Moore, Schwarzenegger (del que manifestó su antipatía hacia él en más de una ocasión) o el mismísimo Clint Eastwood. De éste último cabe destacar que fue en la película Gran Torino (2008), la última vez que el actor ejerció de doblador, al respecto el mismo Constantino comentó: “Clint Eastwood no ha muerto en ninguna de sus películas, esto debe ser una señal de que hasta aquí hemos llegado”.


Gracias a él recordaremos para siempre frases míticas de la historia del cine, aquí un pequeño homenaje a sus trabajos más recordados:


miércoles, 22 de abril de 2015

RAMBO SE CONVIERTE EN SERIE DE TELEVISIÓN


Últimamente, el cielo parece escuchar las súplicas de los fieles seguidores de Sylvester Stallone. Si un buen día desayunamos con la buena nueva de que Los Mercenarios se convertirá en serie para la televisión  ahora conocemos que la saga Rambo puede llegar a correr la misma suerte.

Según ha publicado The Hollywood Reporter, el proyecto, promovido por las compañías Entertainment One y Nu Image, podría contar con la participación de Sly, eso sí, sólo a nivel creativo (que no es poco). El actor anda en negociaciones para incorporarse al equipo de la serie de la que, por ahora, desconocemos argumento y reparto.

No deja de ser sorprendente que, treinta y tres años después del estreno de Acorralado (First Blood) todavía se sigan produciendo películas y series en torno al atormentado soldado. Quizá la recaudación total de la saga cinematográfica, contabilizada en setecientos millones de dólares, tenga algo que ver.

miércoles, 15 de abril de 2015

PRIMERAS IMÁGENES DE CREED

 


Hace meses que comentamos la participación de Stallone en la película Creed, el spin-off de Rocky que narrará la historia del hijo de Apollo Creed, un boxeador con dotes para la lucha pero carente de espíritu de superación, espíritu que deberá ser inculcado por el veterano Balboa.
Recientemente, Sly publicó en su cuenta de Instagram la fotografía que aquí os colgamos, en ella ya podemos ver a un Rocky metido en el ajo, reconvertido en entrenador, tal y como ya hiciera en la olvidada Rocky V (1990), hace ya un cuarto de siglo.
La difícil tarea de encarnar al nieto de todo un símbolo en la saga Rocky ha recaído en Michael B. Jordan, conocido por haber protagonizado el film The Fantastic Four, ¿alguien la ha visto? Cabe destacar la participación de la conocida esposa de Bill Cosby en La Hora de Bill Cosby, que cuenta ya con la edad suficiente como para interpretar a la abuela de la joven promesa pugilística.

Creed  llegará a la gran pantalla el próximo 25 de noviembre, ¿alguien irá a verla?


lunes, 13 de abril de 2015

TIBURÓN



A principios de verano de 1975, se estrenó una película que consiguió fastidiarle a más de uno sus futuros baños en la playa: Jaws (Tiburón). El proyecto de Steven Spilberg que empezó muy mal pero que terminó muy, muy bien. Una obra maestra que uno no se cansa de ver por mas que pasen los años, cine con mucho ingenio y pocos recursos, de esos que tanto nos gustan en SLYMACHINE.


Peter Benchley, autor de la novela de Jaws (publicada en 1974) y que más tarde se convertiría en co-guionista de la película, se basó en una historia real de un pescador de tiburones de Long Island que pescó un tiburón blanco de 2.000kg. El escritor se preguntó qué pasaría si un tiburón de esas características se acercase a la costa y no quisiera marcharse hasta no estar saciado de carne humana. Universal Studios se interesó por la novela y pagó 150.000 dólares por ella, lo que dejó a Benchley con la boca abierta, pues no pensaba que una novela sobre su tiburón pudiera interesar a una productora cinematográfica, y su cuenta corriente bastante más llena pues, antes de vender la novela, el escritor solo contaba con 300 dólares en el banco.



Cuando los productores David Brown y Richard Zanuck ofrecieron el proyecto a Spilberg éste se quedó asombrado por el titulo "Jaws" (en español “colmillos”), el director se preguntó si la película trataba sobre un dentista o algo por el estilo, hasta que leyó la novela y pensó que era un argumentó muy similar a una película que había rodado cuatro años antes: Duel  (El Diablo sobre Ruedas). Spilberg vio entre las dos películas semejanzas tan estúpidas –que al parecer interpretó como señales del destino- como la coincidencia en el número de letras de los dos títulos: Duel y Jaws. Así que se ilusionó de inmediato con el proyecto de Jaws, atraído por la idea de rodar una especie de “secuela en el mar” de Duel. El director pensó que eran argumentos con múltiples paralelismos y en esencia puede que lo sea: las dos películas tratan sobre una bestia que persigue a inocentes víctimas de una manera salvaje y despiadada.

Duel, ¿precuela de Jaws?

Richard Zanuck declaró años más tarde del estreno de la película que, de haber leído dos veces la novela, jamás la hubieran comprado para convertirla en película. La historia les gustó tanto que no se detuvieron a pensar en cómo hacer posible imágenes como un tiburón subiendo a un barco para devorar a un hombre, jamás podría adiestrar a un animal de estas características e intentar hacerlo con animación de los setenta hubiera resultado una empresa destinada al fracaso. Le tocaba al director de E.T rascarse la cabeza y buscar soluciones visuales que no defraudaran al público, cuando quiso darse cuenta estaba metido en un berenjenal que podía haberle costado muy caro.


La improvisación fue el día a día de esta producción. Para la escena en que Hooper (Richard Dreyfuss) es sumergido en el agua dentro de una jaula, a Spilberg se le ocurrió utilizar a una persona de baja estatura para que, al situarla junto a un tiburón pequeño, diera la sensación de que el tiburón medía unos ocho metros, tal y como se describe en la novela y en el guión. El pobre conejillo de indias resultó ser un señor pequeño que había ejercido de doble de Elizabeth Taylor. Sin experiencia en buceo y sumergido con tiburones reales, el pobre doble de Dreyfuss sufrió verdaderos ataques de ansiedad cada vez que le tocaba de rodar. Los pequeños tiburones, sin aspiraciones a ser nominados como mejores actores secundarios, no atacaban la jaula ni a la de tres, en dos semanas de trabajo todavía no habían conseguido rodar una sola toma que mereciera la pena. Un buen día, a uno de los tiburones mas grandes se le quedó atrapado el morro en una de las jaulas mas pequeña y empezó a luchar con ella para poder liberarse, esta fue la toma que utilizaron para la escena en que Richard Dreyfus abandona la jaula (en el guión original, el personaje moría en esta escena) para escapar del escualo, modificaron el guión en función de esa escena accidental que Spilberg no quiso desperdiciar.


Al darse cuenta de que los escualos no eran precisamente perritos falderos a los que pedir que hicieran esto y lo otro, decidieron construir robots que hicieran las veces de pez asesino. Trabajaron para crear hasta cinco robots diferentes, uno de ellos se utilizaría para las escenas en las que se muestra el lado derecho del tiburón y otro para la parte izquierda, dejando en el lado que no se mostraba a cámara una ventana por la que entraban los mecanismos que hacían mover a la máquina. Además de estos dos, construyeron tres más que se movieran de arriba abajo, lo que permitiría rodar tomas en las que el tiburón blanco sale del agua, levanta la cabeza y abre la boca para mostrar sus afilados dientes. Todo parecía funcionar de maravilla hasta que llegó el momento de sumergir a los muñecos eléctricos a los que parece que el agua salada no les sentaba demasiado bien.

El mal funcionamiento de los robots casi paraliza por completo el rodaje de la película, los actores preguntaban al director cuándo terminarían el rodaje a lo que Spilberg respondía con un amargo ”no lo sé”. Las dificultades se multiplicaban a diario, el hecho de rodar en mar abierto no hacía mas que boicotear el rodaje de la película: la cámara se movía a capricho de la marea, los actores se mareaban y vomitaban, el material se mojaba y una de las barcas con equipo técnico a bordo llegó a hundirse. Spilberg no conseguía ver cómo acabaría todo aquello, llegó a creer que le echarían del proyecto y que por fin se podría ir a descansar a casa. Había días en los que apenas conseguían rodar un par de tomas válidas para montaje, muy lejos de las treinta que filmó a diario Rodrigo Cortés en Buried (Enterrado, 2010). Por si todo esto no fuera suficiente para llevar al director al borde de una crisis nerviosa, la revista Time publicó una foto de uno de los robots en la que se podía observar toda la parte de cables y mecanismos. Spilberg se enfureció y deprimió a partes iguales, en ese momento pensó que nadie iría a ver una película de un tiburón si sabía que se había rodado con muñecos eléctricos.


Cuando el proyecto parecía hundirse en el mismo mar en el que se rodaba, el ingenio del director salió a flote con la ayuda de tres simples bidones. La idea de los bidones flotando en la superficie y hundiéndose más tarde, que se supone que lleva clavados en su cuerpo el pececito asesino, fue un recurso que Spilberg se vio obligado a utilizar por no poder contar con los robots construidos para el film, recurso que consiguió proyectar al espectador la aterradora idea, con la técnica de “insinuar y no mostrar”, de que bajo ellos se encontraba un tiburón con una fuerza desmesurada, capaz de arrastrar cualquier cosa a las profundidades. Para seguir ganando tiempo, continuaron la filmación rodando aquellas escenas que se desarrollaban en tierra firme así como dos de los ataques en el agua donde en ningún momento se muestra al tiburón.



La primera de ellas es aquella en la que una joven y desnuda bañista es zarandeada con brutalidad antes de hundirla totalmente en el mar. Para conseguir este efecto ataron a la chica por la cintura con tres cuerdas, de una de ellas tiraban diez personas hacia la izquierda y de la otra otras diez hacían lo mismo hacia la derecha. La tercera cuerda es la que arrastraba a la actriz hacia abajo, sumergiéndola repentinamente en el agua, de este tirón se encargó personalmente Spilberg. Según contó la actriz lo que más le asustó de rodar esta secuencia era el hecho de que ella debía estar gritando en el transcurso de ésta así que si hubiera surgido algún problema nadie se hubiera percatado de ello. Como el sonido en vivo no quedó lo suficientemente nítido, la actriz tubo que doblarse así misma en estudio, para conseguir el efecto de ahogamiento el bueno de Spilberg le echaba agua en la garganta mientras ésta gritaba, ¡vaya tela! 

El siguiente ataque en rodarse fue el del niño que es atacado mientras éste está subido en una colchoneta. El pobre chaval, que contaba con sólo once años, debía colocarse sobre una máquina que bombeaba “sangre “hacia su cuerpo para más tarde ser sumergido bajo el agua durante unos segundos. El pobre chaval tuvo que repetir siete veces la escena hasta que el director quedó contento con el resultado. Matar a un niño en pantalla demostró que Spilberg tenía una mala leche creativa que años más tarde, y con su paternidad, perdería… ¡lástima!

Sin duda, de los mayores aciertos de la película fue la idea de Spilberg de colocar la cámara a nivel del agua,  para ello construyeron una caja estanca dentro de la cual colocaban el equipo de filmación, de esta manera podía sumergir la cámara hasta que una parte de la lente quedase sumergida y la otra por encima del agua. Así el punto de vista del espectador se situaba al mismo nivel que los bañistas, consiguiendo que el público se bañase en el mar donde un tiburón hambriento estaba a punto de atacar.

Aunque el rodaje había avanzado no conseguían cumplir con los plazos marcados, Universal Pictures era conocida por ser muy rigurosa con los tiempos de rodaje pero en Tiburón esta regla de oro se estaba haciendo añicos. El tiempo de rodaje se estaba duplicando y el  presupuesto prácticamente se había triplicado, esto sin contar que era un film que había empezado su rodaje y todavía no tenía un guión definitivo ni contratado a los actores protagonistas.

Roy Scheider
La única estrella del momento que se interesó por la película fue Charlton Heston, éste quería hacerse con el papel del jefe de policía del pueblo que, para suerte del film, terminó encarnando el bueno de Roy Scheider. A Spilberg no le convencía que el protagonista de Ben-Hur participase en el proyecto, para el personaje necesitaba un tipo más corriente y vulnerable, una especie de John Mc Clane de los setenta, no un héroe que acaparase todo la atención del espectador. El realizador buscaba que el jefe de policía Roy se convirtiera en el punto de vista del espectador dentro de la película, quería que el público se identificase con este personaje y sufriera lo mismo que él desde la butaca.

Richard Dreyfuss
Dreyfuss rechazó hasta en dos ocasiones el papel de Hooper, además intentaba convencer a Spilberg para que también abandonase el proyecto, cuando el director le preguntaba por qué no quería rodar la película Dreyfuss contestaba: “porque rodarla va a ser una putada”.  Dreyfuss se encontraba a punto de estrenar la película The Appenticeship of Duddy Kravitz, cuando pudo observar en pantalla el resultado de su mala interpretación y –pensando que cuando se estrenase sería el fin de su carrera como actor- se apresuró a contactar con Spilberg para suplicarle que le diera el papel de Hooper.

Para el papel del caza tiburones Sam Quint, Spilberg pensó en contratar a Lee Marvin, éste se encontraba de vacaciones pescando y no quiso ni oír hablar del proyecto (poca falta le haría el dinero). Fue entonces cuando los productores David Brown y Richard Zanuck persuadieron al director para que contratase a Robert Shaw, que ya había trabajado con ellos en El Golpe. Personalmente, creo que Shaw era un “actor vampiro”, de esos que conseguían robar el protagonismo de cualquiera que tenía la mala suerte de ponerse a su lado, incluidos Robert Redford y Paul Newman en el El Golpe. En Jaws, el actor se convierte en otro tiburón en tierra, un asesino sin escrúpulos que no desistirá en su misión de capturar a su presa, su muerte en la película es de lo mejor del film y un muy digno final para el personaje.

Robert Shaw

Una de tantas anécdotas es la que cuenta el equipo del film acerca de la relación entre  Richard Dreyfuss y Robert Shaw. En el film, el personaje de Dreyfuss como biólogo marino, era continuamente despreciado por el veterano lobo de mar interpretado por Shaw, al parecer este tipo de acoso no cesaba cuando Spilberg gritaba aquello de “corten”. No se sabe muy bien por qué motivo, Shaw se pasaba el día metiéndose con el futuro protagonista de Encuentros en la Tecera Fase (1977), le reprochaba su mala condición física, su supuesto amaneramiento en los gestos y le recriminaba que fuera alardeando de sus premios conseguidos como mejor actor en otras películas. Dreyfuss capeaba el temporal como podía hasta que un día la cosa se puso realmente fea cuando Shaw lanzó agua a la cara de Dreyfuss con una manguera, al parecer ese día cruzaron algo más que palabras. Según declaraciones de Dreyfuss, Robert Shaw era una persona encantadora hasta que se acercaba al set de rodaje, donde se transformaba en un tipo competitivo y despreciable.

Spilberg quería explicar en pantalla por qué el personaje de Sam Quint tiene ese odio hacia los tiburones, para ello tomó prestada la historia real de la tripulación del Indianápolis, el barco que en la segunda guerra mundial llevaba material para la fabricación de la bomba atómica lanzada en Hiroshima. El barco fue atacado por un submarino japonés, la tripulación que pudo salvarse acabó manteniéndose a flote en el mar durante cinco días, olvidados por la armada norteamericana, tuvieron que defenderse del ataque de tiburones que aparecieron para devorar a los náufragos. Robert Shaw representa en la película a uno de los supervivientes, interpretó magistralmente el monólogo que describe esta historia en la escena que comparte con Dreyfuss, donde los dos personajes, borrachos como una cuba, empiezan a intimar.

El trío encargado de cazar al pececito

El rodaje de la película se fue sucediendo de manera poco ortodoxa, después de las duras sesiones de rodaje y durante la noche, Spilberg y Carl Gottlieb escribían las escenas que filmarían al día siguiente. Gottlieb recuerda este método de trabajo con cariño ya que en su opinión es la manera idónea de trabajar ya que podía comentar con los actores aspectos acerca de los personajes e incluirlos en el guión con muy buenos resultados. Mientras Gottlieb y Spilberg trabajaban en el guión, el resto del equipo se lo pasaba en grande yendo de fiesta por el pueblo. El equipo de la película era algo parecido a héroes en la pequeña localidad costera de Menemsha (Massachusetts), con lo que vieron asegurado su éxito “amoroso” entre las lugareñas que se acercaban al set. Dreyfuss confesó que tuvo una animada actividad sexual durante ese periodo de tiempo.

Otro de los grandes protagonistas en Tiburón es la banda sonora de John Williams. Cuando el compositor mostró por primera vez la melodía a Spilberg éste pensó que le estaba gastando una broma. En la imaginación del director había crecido la idea de una banda sonora majestuosa, rimbombante, acorde con la grandeza del asesino acuático. Williams se sentó al piano y tocó las dos notas principales del tema de la película, Spilberg pasó de la carcajada al asombro, le pidió al músico que la tocase una y otra vez hasta que éste entendió la fuerza de esa simple melodía. Cuando escuchamos el tema principal sabemos que el tiburón está al acecho, alterando la velocidad en el ritmo sabemos cuán cerca está de perpetrar otra de sus matanzas. Spilberg confesó que sin la música de John Williams su película no hubiera sido la mitad de buena.  



Spilberg no estaba interesado en rodar un final creíble, en la novela el tiburón era arponeado y éste moría como una simple ballena. Es sabido que el directo de E.T no se ha hecho famoso precisamente por rodar documentales, así que la idea de matar a su tiburón de manera realista, tal y como narra la novela no era para nada de su agrado. Necesitaba un final espectacular que por supuesto no pasaba por poner un anzuelo y esperar que el pececito picase. Peter Benchley y Carl Gottlieb (co-guionistas junto a Spilberg) se llevaron las manos a la cabeza cuando el director les contó idea que tenía de hacer volar por los aires al pobre devorador de veraneantes. ¿Colocar una botella de oxígeno entre los dientes y dispararle más tarde?, ¿quién iba a creerse eso?, se preguntaban los estupefactos guionistas del film. El director se defendió explicando que el público iba a perdonarle ese final porque iba a ser espectacular y que si querían creer en él era suficiente. Nunca estuvo tan acertado como entonces: ver al jefe de policía Roy subido al mástil del barco, prácticamente hundido, disparando su última bala mientras grita “¡sonríe hijo de puta!” es de esos finales que uno no olvida. La explosión del tiburón se rodó utilizando uno de los robots que literalmente hicieron volar por los aires, dentro colocaron calamares que, al saltar por los aires, daban la impresión de ser las vísceras del escualo dinamitado.

Jaws supuso todo un éxito en taquilla, su presupuesto final se cerró en 9 millones de dólares, consiguiendo recaudar un total de 470 millones. Fue candidata a los Oscar en las categorías de mejor película, mejor montaje (Verna Fields), mejor sonido (Robert Hoyt, Roger Heman, Earl Madery y John Carter) y mejor banda sonora (John Williams). Se los llevó todos menos el de mejor película que aquel año ganó merecidamente One Flew Over the Cuckoo's Nest (Alguien voló sobre el nido del Cuco), del director Milos Forman y magistralmente protagonizada por Jack Nicholson.

Tras el éxito de la película, se rodaron hasta tres secuelas de Tiburón: Tiburón 2, dirigida por Jeannot Szwarc, contaba con el aliciente de volver a ver a Scheider en el papel protagonista, así como a algunos de los actores que aparecieron en la primera entrega; Tiburón 3, protagonizada por un esmerado y joven Dennis Quaid. La última es sin duda la peor de la lista: Tiburón, la venganza, protagonizada por Michael Cain y Lorraine Gary, aquí en el papel de viuda de Brody. Como dato curioso cabe mencionar que la suma de las recaudaciones de estas tres secuelas no superó la cifra recaudada por la primera película de Spilberg. En 1999, el realizador Renny Harlin, rescató el tema de tiburones en su entretenida (pero no buena) Deep Blue Sea. La carísima película contaba con los caros efectos digitales de la compañía Industrial Light & Magic, que no consiguieron estremecernos como lo hicieron tres bidones amarillos y cinco muñecos rotos.


jueves, 26 de marzo de 2015

CRUSADE, EL MAYOR PROYECTO DE SCHWARZENEGGER QUE NUNCA EXISTIÓ

Durante el rodaje de Desafío Total (Total Recall), el tándem Schwarzenegger-Verhoeven empezó a maquinar la que sería la mayor película de la carrera del actor austriaco. El problema es que jamás llegó a rodarse.



Corría el año 1990, Arnold vivía uno de los mejores momentos de su carrera tras el éxito de Desafío Total, también de Verhoeven. Fue entonces cuando diferentes publicaciones se hicieron eco acerca de la que iba a ser la próxima colaboración entre el actor y el director de la violenta Los Señores del Acero. 

El proyecto en el que estaban trabajando era una película de época que llevaría al fornido actor a luchar en Tierra SantaArnold sería un pícaro llamado Hagen y contaría como compañero de batalla con Robert Englund, más conocido como el actor de Freddy Krueger. También sonó el nombre de Charlton Heston, como posible candidato a interpretar el papel del Papa.

Schwarzenegger llegó a comentar que el nivel de violencia iba a ser del agrado del director que, acostumbrado a deleitarse en las escenas de sangre, no iba a rebajar el tono de este tipo de escenas, táctica que utilizan algunos estudios para conseguir el sello de para todos los públicos, error que sí cometió Sly con su última entrega de Los Mercenarios (2014).

El proyecto parecía ir viento en popa: se sabía parte del reparto, la duración del film (dos horas y diez minutos), se había escrito una primera versión del guión y Canal Plus Francia iba a rascarse el bolsillo para financiar la mayor parte de la cinta, aportando la calderilla de 98 millones de dólares. Todo estaba a punto y preparado y parecía que nada podía fallar, ¿por qué no siguió adelante esta prometedora aventura sobre Las Cruzadas?


En 2014, Arnold desveló el secreto guardado durante estos años; el proyecto hizo aguas por culpa de un ataque de histeria de Verhoeven en mitad de lo que iba a ser la última reunión con el estudio. Al parecer el director montó en cólera cuando le preguntaron qué garantías podía ofrecer de que el presupuesto no pasaría de los cien millones de dólares. Ante un Schwarzenegger boquiabierto, el realizador se dedicó a recitar todo un discurso de indignación, alegando que en el cine no existen garantías de ningún tipo y que ni él mismo podía saber en qué se iba a convertir la película. En palabras del actor, fue un ataque de honestidad en el momento menos oportuno, lo que acabó con lo que podía haber sido la mayor película de la carrera del actor austriaco.

Lo más parecido a lo que podía haber sido un film de este tipo lo destrozó años más tarde Ridley Scott con la ayuda del soso Orlando Blomm, en la aburrida, cansina y tonta El Reino de los cielos (2005), que según parece mejora mucho con la versión del director pero ni Orlando tiene el físico y el carisma de Schwarzenegger ni Scott trata la violencia como Verhoeven. ¿Qué hubiera sido de Crusade de haberse realizado?, tendremos que alquilar un Delorean y arreglar el pasado para saberlo.