jueves, 30 de julio de 2015

CRÍTICA "TERMINATOR GÉNESIS"



Era yo un chaval de diez años cuando mi madre me explicó que había visto una película muy chula en el cine, el film contaba la historia de un robot del futuro que viajaba en el tiempo para matar a una mujer de nuestro presente. Sin haberla visto, y con el referente de lo que me explicó la mujer que dio la vida, fantaseé varios días con aterradoras  criaturas mecánicas que, con aspecto humano, venían para aniquilar a la raza humana. De repente, me entró prisa por saber cuantos años debería esperar hasta que pudiera verla. Poco podía imaginar en ese momento que, treinta años después, volvería a ver una nueva película de este personaje en la gran pantalla.


Antes de que sigas leyendo: ESTE ARTÍCULO CONTIENE MUCHO, PERO QUE MUCHO SPOILER.




La resurrección de una saga legendaria como Terminator siempre se convierte en un arma de doble filo. La parte buena es que siempre significa un reclamo para los muchos seguidores de las primeras películas, que acudimos con el ansia de volver a ver al icónico personaje que catapultó la carrera de Schwarzenegger. Lo malo es que los fans acostumbramos a depositar no pocas expectativas en este tipo de franquicias, más aún si vuelve a contar con la presencia de Arnold, que encabezó el reparto de las tres primeras películas (las dos primeras indispensables y la tercera totalmente prescindible): “Terminator” (1985), “Terminator 2”  (1991) y “Terminator 3” (2003).

Sin duda, el actor austriaco es el reclamo principal de “Terminator Génesis”, muy por encima de todos sus compañeros de reparto, incluida la ahora muy famosa “Reina de Dragones”, Emilia Clarke. Schwarzenegger interpreta esta vez a un nuevo Terminator que fue enviado al pasado para cuidar, desde su infancia, a una pequeña Sarah Connor . El antiguo Mister Olimpia, interpreta -de forma un tanto gamberra- a un Terminator con un rol mucho más “humano” que sus predecesores. El “Abuelo” (así se refiere a él Sarah Connor), es ahora un entrañable y enternecedor personaje, con una parte orgánica que ha envejecido con el paso del tiempo (una ingeniosa manera de justificar la presencia del actor, que ya cuenta con 68 años).

El "Abuelo" Terminator

El mayor reto al que se enfrentaba “Terminator Génesis”, era el de no defraudar demasiado y entretener lo suficiente a un público que debería volver pagar la entrada de las dos siguientes películas de esta, ya poco probable, trilogía. Esta presión es la que menos ha jugado a favor del film del director Alan Taylor, que se ve obligado a contemplar con pasmosa perplejidad, cómo el resultado en la taquilla USA no ha sido el previsto por la productora, que por ahora no ve con buenos ojos rodar las dos próximas entregas previstas de este reboot.

“Terminator Génesis” sienta sus cimientos en una ingeniosa revisión de la primera trilogía. La creación de una nueva línea temporal, que no es paralela a la “antigua”, sino que la sustituye por completo, es el mayor acierto del film. Lo peor es que una película, que es original en su concepción, acabe cayendo en la misma estructura argumental que sus predecesoras. El film cae en el recurso fácil de ser again  una carrera de dos humanos y un Terminator (bueno) por salvar el mundo, perseguidos por un malvado  Terminator o, como sucede esta vez, por un exterminador que es una mezcla de ser humano y acero líquido. Además con el cuerpo robado de un John Connor adulto. Un ingenioso giro argumental que fue totalmente desvelado y machacado en el último trailer oficial (¡¡bravo!!).

El Terminator de 1985 no sabe la que le espera
Los fans de “Terminator” agradecemos el detalle de haber incluido guiños a la película de los ochenta. En este sentido, resulta particularmente entrañable el momento en que se recrea la escena de la llegada del cyborg Arnold de la primera “Terminator” (1985). Es la única vez que “Terminator Génesis” conecta temporalmente con “Terminator” (1985), pero son unos minutos que se convierten en todo un clímax cinematográfico para aquel que sea un nostálgico del primer film.


El John Connor desterrado
 El proyecto cuenta con aciertos pero también con bastantes errores que, por otra parte, resultan ser casi inevitables. Cuando se juega con el espacio tiempo es difícil no escribir un guión con incongruencias, que un espectador atento sabe detectar y que influye enormemente en la valoración del que ha pagado demasiado por una entrada de cine y unas interminables palomitas. Los bucles y las dificultades argumentales de orden temporal producen una merma considerable de la trascendencia de acciones, que son parte de un destino que parece condenado a ser sólo “provisional”. “Podemos cambiar nuestro futuro”, es el mensaje final que esta nueva “Terminator” intenta transmitir a un desconcertado espectador, que no sabe cómo interpretar un final que envía al destierro de la saga al personaje de todo un John Connor. 


“Terminator Génesis” queda muy lejos de ser un digno relevo a la trilogía original pero es un producto ameno y algo melancólico, bastante más inteligente de lo que cabía esperar. Juguetón y divertido, se convierte en un entretenimiento que se reconoce  menor que sus predecesoras, pero que cumple con el objetivo de hacer pasar un buen rato, a la vez que acaricia con respeto a aquella “Terminator” que, en 1985, dejó con la boca abierta a un niño de diez años.