jueves, 26 de marzo de 2015

CRUSADE, EL MAYOR PROYECTO DE SCHWARZENEGGER QUE NUNCA EXISTIÓ

Durante el rodaje de Desafío Total (Total Recall), el tándem Schwarzenegger-Verhoeven empezó a maquinar la que sería la mayor película de la carrera del actor austriaco. El problema es que jamás llegó a rodarse.



Corría el año 1990, Arnold vivía uno de los mejores momentos de su carrera tras el éxito de Desafío Total, también de Verhoeven. Fue entonces cuando diferentes publicaciones se hicieron eco acerca de la que iba a ser la próxima colaboración entre el actor y el director de la violenta Los Señores del Acero. 

El proyecto en el que estaban trabajando era una película de época que llevaría al fornido actor a luchar en Tierra SantaArnold sería un pícaro llamado Hagen y contaría como compañero de batalla con Robert Englund, más conocido como el actor de Freddy Krueger. También sonó el nombre de Charlton Heston, como posible candidato a interpretar el papel del Papa.

Schwarzenegger llegó a comentar que el nivel de violencia iba a ser del agrado del director que, acostumbrado a deleitarse en las escenas de sangre, no iba a rebajar el tono de este tipo de escenas, táctica que utilizan algunos estudios para conseguir el sello de para todos los públicos, error que sí cometió Sly con su última entrega de Los Mercenarios (2014).

El proyecto parecía ir viento en popa: se sabía parte del reparto, la duración del film (dos horas y diez minutos), se había escrito una primera versión del guión y Canal Plus Francia iba a rascarse el bolsillo para financiar la mayor parte de la cinta, aportando la calderilla de 98 millones de dólares. Todo estaba a punto y preparado y parecía que nada podía fallar, ¿por qué no siguió adelante esta prometedora aventura sobre Las Cruzadas?


En 2014, Arnold desveló el secreto guardado durante estos años; el proyecto hizo aguas por culpa de un ataque de histeria de Verhoeven en mitad de lo que iba a ser la última reunión con el estudio. Al parecer el director montó en cólera cuando le preguntaron qué garantías podía ofrecer de que el presupuesto no pasaría de los cien millones de dólares. Ante un Schwarzenegger boquiabierto, el realizador se dedicó a recitar todo un discurso de indignación, alegando que en el cine no existen garantías de ningún tipo y que ni él mismo podía saber en qué se iba a convertir la película. En palabras del actor, fue un ataque de honestidad en el momento menos oportuno, lo que acabó con lo que podía haber sido la mayor película de la carrera del actor austriaco.

Lo más parecido a lo que podía haber sido un film de este tipo lo destrozó años más tarde Ridley Scott con la ayuda del soso Orlando Blomm, en la aburrida, cansina y tonta El Reino de los cielos (2005), que según parece mejora mucho con la versión del director pero ni Orlando tiene el físico y el carisma de Schwarzenegger ni Scott trata la violencia como Verhoeven. ¿Qué hubiera sido de Crusade de haberse realizado?, tendremos que alquilar un Delorean y arreglar el pasado para saberlo.